Asia, europa, Siglo XVIII

Catalina II de Rusia, la Gran Zarina del siglo XVIII

Catalina II de Rusia, (1.729-1.796) mejor conocida como Catalina la Grande fue una de las mujeres más importantes de la Europa del Siglo XVIII que llevó a Rusia a su mayor esplendor político, geo-estratégico y cultural durante más de 30 años. Ejerció el poder así como su vida íntima con libertad absoluta y con firmeza aún y cuando cosechó innumerables detractores por su comportamiento con los hombres en una época socialmente muy difícil para la mujer, sin embargo, la historia ha reconocido siempre sus aportes al gobernar.

Catalina II de Rusia, cuyo nombre real era Sofía Federica Augusta nació un 02 de mayo de 1.729 en Prusia (Alemania) era hija de un general de este lugar denominado príncipe de Anhalt-Zerbst, con una lejana ascendencia sueca relacionada con Carlos IX; aunque creció en Alemania su educación fue realizada por tutores franceses y su influencia estuvo fundamentada en el estudio y la cercanía con filósofos como: Cornelille, Voltaire, también estudió geografía, historia, religión; aspectos que determinaron notablemente su carácter y su modo de actuación en la posteridad.

El matrimonio pactado de Catalina con el Zar Pedro III se llevó a cabo gracias a la intervención de la tía de este último, la emperatriz Isabel I que lo había adoptado porque desde la época de «Pedro I El Grande» la sucesión a la corona había tomado un rumbo inesperado. La decisión de unir a la joven pareja se concretó cuando Sofía sólo tenía 14 años de edad, a partir de entonces Catalina comenzó a prepararse aprendiendo el idioma ruso pero sobre todo se convirtió a la iglesia católica ortodoxa rusa (1.744), en contra del luteranismo con el que se había criado junto a su padre; un año después un 21 de agosto de 1.745 se casan Catalina y Pedro III en San Petersburgo.

El joven matrimonio comenzó su vida en el Palacio de Oranienbaum donde permanecieron durante muy poco tiempo porque desde el principio no logró consumarse, por una supuesta impotencia del joven que sólo contaba con 18 años. Esta condición perduró durante los primeros 8 años de matrimonio pero eso no menoscabó el hecho de que tuviese una amante. Catalina, por su parte, lejos de amilanarse también cosechó una larga lista de “favoritos” entre los que se destacaron: Serguéi Saltykov, Charles Hanbury Williams y Estanislao II Poniatowski , pero el gran amor de su vida fue Grigori Potiomkin, que la acompañó y apoyó durante muchos años.

Para el año 1.762 tuvo lugar la muerte de la emperatriz Isabel I lo que provocó el ascenso al poder de Pedro III de Rusia, convirtiendo a Catalina en emperatriz consorte de Rusia, sin embargo, el recién estrenado rey tomó decisiones que le granjearon un sin fin de enemigos políticos, especialmente, la iglesia porque impulsó una política de confiscación de bienes contra ésta: intervino además en un conflicto entre Dinamarca y Holstein que no tenía ninguna importancia para el imperio ruso. Pedro III el Grande, en materia de ejercicio del poder, carecía de carácter y determinación, los historiadores sostiene que se dedicaba a una vida más bohemia de encuentros, de música, de caza, que gobernar el vasto imperio que tenía que atender, todo lo contrario, “se dedicaba a recrear batallas con soldaditos de plomo en sus aposentos”.

Para julio de ese mismo año Pedro se traslada al Palacio de Oranienbaum sin ningún tipo de seguridad dejando a Catalina sola en San Petersburgo, de esta forma, este desacierto fue aprovechado por el soldado Grigori Orlov, amante de Catalina, para deponer del poder al emperador y perpetrar un golpe de estado. Catalina, por su parte, también estaba apoyada por una gran parte de la corte para que se hiciera con el poder. El zar no opuso ningún tipo de resistencia, procedió a retirarse a una villa con su amante, pero seis meses después sorpresivamente murió en circunstancias que no se lograron esclarecer. La historia ha hecho responsable a Catalina de esta turbulenta muerte de la mano de uno de sus principales amantes, acto del que se presume fue quien dio la orden, sin embargo, no ha sido comprobada.

Más de tres décadas de esplendor ruso

Catalina, fue una mujer muy inteligente, adelantada a su época mantuvo contactos directos con filósofos como Voltaire, Diderot, Montesquieu, o con el escritor belga Charles-Joseph de Ligne, estaba muy documentada de la realidad de Rusia y de Europa e intentó durante su casi 3 décadas de mandato llevar el imperio a grandes cambios. Pero su llegada al poder no fue del todo aceptada por todos los sectores de la nobleza, incluso se intentaron algunos golpes de estado en su contra con el fin de darle el trono a su hijo Pablo pero no prosperaron, razón por la cual, lideró una serie de medidas encaminadas a contrarrestar este fenómeno. Contrario a lo que había realizado su marido devolvió los bienes muebles e inmuebles a la iglesia ortodoxa rusa, y en el plano exterior, frenó la participación de Rusia en la guerra contra Dinamarca.

A Catalina se le acuña, incluso, mayor preocupación por el imperio ruso que al propio zar, incluso de joven dedicaba grandes jornadas de tiempo a aprender el idioma acudiendo a estudiar de madrugada descalza lo que le originó una importante neumonía. Se le han adjudicado innumerables adjetivos calificativos pero la historia le reconoce los logros que obtuvo durante sus más de 30 años de ejercicio del poder y su impacto en la posteridad.

La Europa del siglo XVIII venía del siglo de la ilustración donde grandes ideas de libertad estaban aún presentes a la par de las luchas territoriales para ejercer el liderazgo en el continente, Catalina fue una mujer ambiciosa y una gran estratega militar que incluso se presentaba en el frente si fuera necesario pero quizás lo más determinante fue su empeño en introducir y afianzar en Rusia la cultura Europea.

Entre los años 1.768-1.774 se estaba desarrollando la guerra del Imperio otomano, a la par en Rusia tuvo lugar una rebelión organizada por Yemelián Pugachov en contra del gobierno de Catalina rechazando las medidas de centralización que ésta venía desarrollando en toda Rusia, esto ocasionó que diversas y pequeñas etnias, campesinos, obreros apoyaran la rebelión y dejaran su estatus de sirvientes. Así se hicieron con el control de algunos territorios porque Catalina tenía su atención puesta en el imperio Otomano, sin embargo, su alcance no llegó a más porque “el ejército regular derrotó ferozmente la rebelión en 1.774”.

Esto ocasionó que al año siguiente Catalina tomase la decisión de implantar una nueva organización político territorial diviendo el país en provincias, seguidamente en distritos y cada una con un departamento policial y por supuesto adjudicando de alguna forma a los nobles y a los aristócratas privilegios y mayor poder.

Desde la política para el año 1.767 creó una comisión legislativa destinada a reformar leyes para ello se apoyó en los terratenientes aristócratas así impulso una serie de reformas liberalizadoras y racionalistas imperantes en la época, pero desde el punto de vista social, los historiadores sostienen que pudo haber estado en deuda con las clases menos favorecidas. Pero desde el punto de vista político administrativo cristalizó el centralismo autocrático.

Muchos de los conflictos que tuvieron lugar se originaron también en parte por la religión, tradicionalmente la mayoría de la población profesaba la fe ortodoxa, por otro lado, también estaban de forma minoritaria católicos, protestantes y judíos, de los cuales muchos fueron expulsados. Catalina, por su parte, era una mujer con ideas basadas en la ilustración, a diferencia de muchas monarcas de siglos anteriores no tenía ningún arraigo religioso con gran devoción, entonces de alguna forma ejerció una gran influencia y dominio, minimizándola y eliminándola de las escuelas reduciendo mucho el poder de la iglesia en el imperio ruso.

Pero uno de los momentos más aciagos para el imperio ruso bajo el mando de Catalina ha sido la expulsión sistemática del pueblo judío; a pesar de que el Reino de Polonia desde su fundación en 1.025 había sido una especie de paraíso para los judíos por su tolerancia a dicha religión las diferencias religiosas que venían manifestándose desde hace mucho tiempo desde el siglo XVI se profundizaron con las políticas de expansión occidental impuestas por Catalina en donde se anexionó algunos territorios polacos, como por ejemplo, lo que conocemos actualmente como Bielorrusia y Livonia y así para el año 1.742 Catalina eliminó los derechos de la población judía obligándolos a vivir en una “zona de asentamiento” se les llegó incluso a prohibir acercarse a los núcleos más urbanizados comenzando una etapa aciaga para los judíos bajo el imperio ruso.

En política exterior Catalina logró expandir con creces la hegemonía rusa aplicando una política expansionista anexionándose territorios como Lituania, parte de Polonia, Crimea, y algunos territorios de Turquía que pertenecían al imperio otomano. La expansión rusa se dio mayormente hacia el sur con un total de 518 000 km² entre los años 1.772- 1795-.Catalina junto a sus ejércitos logró conquistar muchos territorios, tenía un gran proyecto a largo plazo de expulsar a todos los otomanos y de alguna forma someter lo que quedaba del imperio romano oriental, pero no lo logró, si avanzó en aumentar su influencia en la zona de los Balcanes.

Esta hegemonía tuvieron lugar debido a las 2 guerras contra Turquía la primera entre 1768-1.774 donde Rusia se hizo con el control del sur de Ucrania, que pertenecía al imperio otomano, conquistó además el derecho a construir dos puertos en el Mar Negro. Una segunda entre 1787-1792 donde el imperio otomano intentó recuperar parte de sus territorios perdidos pero la alianza entre Rusia y Austria bajo la cruenta batalla en 1.789 Turquía perdió los territorios que luego fueron legalmente reconocidas a Rusia a través del Tratado de Jassy, firmado en enero de 1.792, “el Imperio otomano reconoció la anexión rusa del Janato de Crimea”.

En el plano económico se había encontrado con un imperio pobre y caótico y para subsanar ello introdujo algunas innovaciones para la época en materia industrial y de agricultura, sin embargo, aunque Catalina era partidaria de la filosofía de la ilustración realmente dentro de su imperio, en el plano social existían muchas falencias contrarias a esta filosofía, intentó incluso desde el punto de vista legislativo realizar una gran asamblea, poco tiempo después de tomar el poder con 652 miembros entre burgueses, nobles, funcionarios y campesinos para incorporar nuevas leyes pero esto no prosperó.

En cuanto a la esfera cultural, Catalina II durante más de 30 años aglutinó grandes obras y colecciones de arte provenientes de toda Europa, recordemos que uno de sus tantos propósitos era de alguna forma atraer la influencia europea hacia “todas las rusias”. Para ello fundó el Museo Hermitage de San Petersburgo, al tiempo que, viviendo en el Palacio de Invierno fue adquiriendo poco a poco más de 200 obras de arte de origen neerlandesa y flamenca en la ciudad de Berlín de mano de Johann Ernest Gotzkowski comerciante y diplomático prusiano.

En este sentido, una de las tareas más importantes de su equipo diplomático era la adquisición de todo tipo de “objetos, cuadros, joyas, libros y documentos”, para llevar al Palacio de Invierno. Era una aficionada a los jardines británicos, a la pintura de Holanda y de esta forma Catalina se convirtió en la monarca rusa que mayor despliegue artístico realizó durante muchos años. Intentó convertirse en una zar influyente en Europa llegando incluso a escribir su biografía y varias temas tan dispares como la ciencia y la comedia; Para lograr este objetivo se apoyó en uno de sus mejores hombres de confianza Iván Betskói quien escribió un manual de educación para niños, fundó el Instituto Smolny destinado a la educación para jóvenes nobles damas que más adelante se convertiría en una de las más prestigiosas de toda Europa (con base a las ideas de John Locke).

Catalina II también se preocupó por el área económica rodeándose de los mejores expertos de su tiempo como: Arthur Young y Jacques Necker logrando que formaran parte de la Sociedad de Libertad Económica, también logró que vivieran en Rusia el matemático alemán Leonhard Euler y el botánico Peter Simon Pallas.

Catalina II la grande construyó a través de sus años de mandato un mecenazgo rico en grandes obras de la literatura, el arte, las letras, incluso de la ópera que se tradujo en el punto de partida para que generaciones futuras destacaran en el tema como por ejemplo, Tolstói, Dostoievski, Chéjov, Tchaikovski, Stravinski o Diaghilev.

En el plano personal fue muy famosa por poseer múltiples amantes a lo largo de su vida a los que beneficiaba con cargos, dinero y poder pero nunca permitió que estos influyeran en sus decisiones, todo lo contrario, de alguna forma lograba sus objetivos estratégicos, políticos y militares a través de estos, se rumoreó un romance con el prócer venezolano Francisco de Miranda. Nunca escatimó en vestir el uniforme militar en los campos de batalla. Tuvo un hijo que Isabel I lo tomó para sí porque consideraba que la pareja no iba a educar de buenas formas.

Aunque su hijo Pablo era físicamente parecido a su marido el zar Pedro III en su libro de memorias escribió que era hijo de su amante Serguéi Saltykov. Se presume que tuvo otro hijo con Grigori Orlov, no sentía ni promulgaba predilección por su hijo, todo lo contrario, siempre estuvo de cierto modo apartado de la corte en la ciudad de Gatchina y Pavlovsk porque a su juicio carecía de carácter, no obstante, como abuela ejerció gran poder e influencia sobre sus nietos Alejandro y Constantino.

Para el año 1.796 una madrugada del 5 de noviembre Catalina sufrió un derrame cerebral del que no se recuperó. Su cuerpo reposa en la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo. Nunca fue criticada por su formas de actuar, a pesar de la época en la que vivió, dejó algunas proyectos inconclusos bastante ambiciosos pero sin duda alguna llevó a Rusia a una época de gran esplendor reconocido ampliamente por historiadores y expertos en la materia.

La laureada actriz Helen Mirren personifica a la gran emperatriz rusa en la serie británica «Catalina la Grande» dirigida por Philip Martin del año 2.019.

Algunas fuentes consultadas:

De Médici, Abel. Catalina La Grande, la zarina más poderosa. Historia National Geographic. Publicado el 17 de Noviembre de 2020. Consultado el 23 de mayo de 2021. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/catalina-grande-zarina-mas-poderosa_15860

Cervera, César. “Verdades y mentiras de la escandalosa vida sexual de Catalina II, la zarina que hizo grande a Rusia”. Diario ABC -Historia. Publicado el 07 de Febrero de 2019. Consultado el 23 de mayo de 2021.https://www.abc.es/historia/abci-escandalosa-vida-sexual-catalina-zarina-hizo-grande-rusia-201712130144_noticia.html

Echeverría Arístegui, Ana. “Catalina la Grande: los logros de una usurpadora”. Diario La Vanguardia. Publicado el 23 de Junio de 2019. Consultado en mayo de 2021.https://www.lavanguardia.com/historiayvida/edad-moderna/20190623/47314214864/catalina-grande-logros-usurpadora.html

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s