María Cano Márquez fue una de las líderes más importantes del país sudamericano logrando para su causa derechos fundamentales como “las 8 horas” con la que se cuentan actualmente, así como también la defensa de los menos favorecidos y de la lucha feminista. Recorrió su país a lo largo y ancho a favor de las convicciones socialistas en la que creía y colaboró en la creación del Partido Socialista Revolucionario (PSR). Un poco más de detalles de su interesante historia a continuación.
María de los Ángeles Cano Márquez nació en Medellín un 12 de agosto de 1.887 bajo el seno de una familia humilde con pensamientos liberales, su madre Amelia Márquez y su padre Rodolfo Cano la encaminaron hacia una sólida educación basada en una filosofía liberal, la importancia del cultivar la espiritualidad y muy especialmente el fomento de la lectura en temas relacionados con la política. Del matrimonio Cano nacieron cuatro niñas y un varón pero María siempre se destacó entre sus hermanos por tener una gran afición hacia la política, al igual que a su padre. Creció en una familia unida, que la encaminó hacia los estudios de forma autodidacta. Ya de adolescente era capaz de mantener conversaciones políticas con algunos amigos de su padre destacados en el tema, convirtiéndose poco a poco en una experta de temas relacionado con “la equidad social”.
Cano se inclinó desde muy joven hacia los temas sociales en un contexto caracterizado por las luchas sociales pero muy especialmente buscó las formas de independizarse, de romper los estereotipos que imperaban para la mujer de cumplir sólo con labores del hogar, a través de las experiencias de su padre quien sufrió, en gran parte algunas represiones propias de la época por apoyar causas sociales se vio en la necesidad de dar clases en su casa debido a que fue despedido por su proselitismo político hasta que fallece en el año 1.910.
Para el año 1.923 María Cano había alcanzado convertirse en una comprometida escritora a favor de la causa socialista, específicamente en defensa de los derechos de los trabajadores y de la causa feminista. En ese mismo año logró difundir sus preceptos en la Revista Cyrano y el Correo Liberal junto a otras escritoras del momento, tales como: María Eastman y Fita Uribe, en este sentido, Cano se convirtió en una pionera porque comenzó en el país una etapa literaria de índole socialista y feminista que se extendió por gran parte del país.
Para el año 1.924 María Cano en su afán de promover la educación entre los suyos emprendió la idea de construir una “biblioteca pública”, proyecto que pudo lograr en muy poco tiempo porque contó con el sorpresivo apoyo de algunos entes gubernamentales. Su activismo político poco a poco empezó a tener impacto entre los suyos: fue capaz de organizar una “junta Asesora” que fomentó las comunicaciones y negociaciones entre trabajadores y empleadores, en estas reuniones los trabajadores, gracias a la diligencia de Cano, lograron exponer toda su situación laboral, sus demandas y de esta forma se establecieron nuevas relaciones laborales entre trabajadores y empresarios.
Cano fue una mujer multidisciplinaria porque utilizó varias herramientas para alcanzar parte de sus objetivos, promovió reuniones y conferencias educativas exponiendo antes los organismos que gestionan el poder y la toma de decisiones las necesidades reales de la clase trabajadora, también “fomentó la unión del obrerismo», es decir, que entre los trabajadores lograran discernir sobre todas sus necesidades, llegar a acuerdos y por supuesto demandarlas, todas estas reuniones se hicieron en las zonas donde se encontraban las fábricas mineras, plataneras, artesanales, e industriales. Cano estuvo presente ejerciendo su activismo en zonas como Antioquia, departamentos cercanos a los puertos del río Magdalena, entre otros. Por otro lado, colaboró ampliamente con la reorganización del periódico “El Rebelde”, realizaba “recolectas” de fondos, entre otras actividades. Todo este panorama hizo que el 01 de mayo de 1925 le otorgaran un reconocimiento donde las organizaciones le proclamaron “La flor del trabajo”.
Para el año 1.926 tuvo lugar el III Congreso Nacional Obrero en la que la activista ya formaba parte de su organización y de su junta directiva, para lograr esto también se dispuso a recorrer gran parte del país para escuchar de cerca las necesidades imperantes. De este congreso surge la fundación del Partido Socialista Revolucionario (PSR) con un gran apoyo popular y que llevó a la líder a una nueva etapa en su vida en la que durante los dos años continuó recorriendo el país pero en una faceta mucha más política, en la que en varias ocasiones fue encarcelada.
Para noviembre del año 1.928 tuvo lugar el estallido de una de las huelgas generales más grandes del país que fue aplacada por el presidente conservador, Miguel Abadía Méndez, pero esto no hizo más que exacerbar la lucha y el 05 de diciembre emprendieron una nueva huelga los trabajadores de la empresa bananera norteamericana “United Fruit Company” que fue aplacada de forma violenta por las autoridades colombianas. El lamentable suceso ocurrido en el municipio de Ciénaga, Magdalena provocó la muerte de casi 2.000 trabajadores del campo, convirtiéndose en uno los momentos más aciagos de la historia del país sudamericano muy especialmente por la crueldad del comportamiento de las autoridades contra la población civil.
Este suceso trajo consigo que varios dirigentes fueran apresados entre los que se encontraba la propia activista cuyas funciones públicas terminaron porque fueron acusados de conspiradores, lo que para la activista resultó una oportunidad para mostrar su posición en contra de la discriminación contra la mujer respondiendo: “Usted acusa de conspiradores a mis compañeros del Partido Socialista Revolucionario y me quiere excluir a mí de tal responsabilidad, porque supuestamente estoy llevada y convencida por ellos, o sea, no me otorga la posibilidad de criterio personal. En este país, donde la mujer habla a través del cura, del marido o del padre, hay esa costumbre. Pero ese debate yo no se lo voy a hacer, la gente sabe quién soy y cuál es mi criterio”.
La vida, obra y legado de María Cano ha sido ampliamente reconocida en la historia contemporánea del país sudamericano al lograr, para ese entonces grandes avances sociales como lo era trabajar sólo “8 horas, porque las otras 8 horas eran para estudiar y las otras 8 horas para descansar”, por ello se le conoció popularmente como la “flor del trabajo”. Entre todas sus bondades apoyó la causa campesina colombiana, la lucha contra el imperialismo contra las tropas americanas que había invadido Nicaragua, y lideró algunas manifestaciones a favor de los derechos civiles en todo el país muy especialmente el movimiento para que la mujer accediera al derecho al voto.
Sólo hasta hoy se reconoce el verdadero valor de la activista colombiana, en ese entonces fue de cierta forma estigmatizada por su espíritu revolucionario, donde las familias tradicionales o ignorantes de una inminente realidad, no querían que sus hijas se convirtieran en “mariacanos”, adjetivo calificativo y despectivo para definir el comportamiento de la líder socialista.
Aún y cuando en su contexto histórico fue ampliamente reconocida su labor, se han realizado películas, series y varias calles llevan su nombre no recibió en vida los honores que le correspondía. La primera mujer en participar activamente en la política colombiana murió un 26 de abril de 1.967.
Algunas fuentes consultadas:
Manuela Lopera, “María Cano: una mujer comprometida”.Revista Arcadia. https://pijaoeditores.com/ensayos/maria-cano-una-mujer-comprometida.
Wikipedia publicado y editado por última vez el 23 de junio de 2023 y consultado en junio de 2023. https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Cano
