Oriana Fallaci la mujer que se resistió contra el fascismo de joven, se convirtió en un ícono del periodismo del siglo XX mostrando sus convicciones sin ningún tipo de aspaviento, fue una periodista sagaz, incisiva, mordaz e incómoda muy especialmente para los poderes establecidos y por supuesto fue una gran pionera para su país al lograr cubrir la noticia de primera mano en zonas de conflicto trasladándose en el año 1.967 a Vietnam, logra así ser la pionera en su país, como primera mujer es hacerse corresponsal de guerra trabajando para el periódico L’Europeo.
Una vez mas plasmó su experiencia con su acostumbrado estilo en el libro “Nada y así sea” (1.969) aquí relató la crueldad de la guerra, muchas de las manipulaciones que giraban en torno al conflicto, el comportamiento de ambos bandos, y por supuesto, el papel desempeñado por “Viet Cong (Frente Nacional de Liberación de Vietnam o FNLV) y a los comunistas, como a los estadounidenses y a los survietnamitas”, también hubo espacio para escribir sobre la humanidad de la poblaciones víctimas de la guerra, pero muy especialmente para también criticar en su libro la posición de gran parte de la sociedad que hacía activismo contra la guerra, Fallaci sostenía que era un activismo poco fidedigno, «el vandalismo de los estudiantes burgueses que osan invocar al Che Guevara, pero que viven en casas con aire acondicionado, van a la escuela con el todoterreno de papá y al night club con la camisa de seda». Y así con cada experiencia, con cada entrevistado y en cada oportunidad.
Durante el año 1968 realizó varios trabajos periodísticos viajando constantemente entre Vietnam y Estados Unidos, en esta etapa asistió a grandes eventos históricos como por ejemplo la muerte de la muerte de Martin Luther King y de Robert Kennedy además de cubrir todo el contexto de las revueltas estudiantiles de esos años. A finales del año en el mes de Octubre tuvo lugar en México los Juegos Olímpicos, en el marco del evento grupos estudiantes decidieron manifestarse contra la presencia de fuerzas militares dentro de la Universidad Nacional Abierta de México, la marcha fue fuertemente reprimida muriendo alrededor de 360 jóvenes y Fallaci cubriendo la marcha resultó herida, incluso se le dio por muerta. El episodio fue un momento aciago en la historia contemporánea de México, se le recuerda como “La matanza de Tlatelolco”. La periodista que anteriormente había estado en zonas de conflicto calificó el hecho como “una masacre peor de las que he visto durante la guerra”.
Fallaci asistió a conflictos como corresponsal de guerra en Oriente Medio, América del Sur, India y Pakistán, se entrevistó con grandes personalidades vinculadas a los sitios donde se encontraba, fue una incansable luchadora en la búsqueda de la verdad, para ella, la entrevista era un instrumento para analizar sus personajes, exponer sus verdaderas intenciones y además retratarse así misma, así lo describió en múltiples oportunidades, con en el caso de revelarlo a la Revista Time: «Lo que guía mis preguntas en cada entrevista es un retrato de mí misma, una extraña mezcla de mis ideas, mi temperamento y mi paciencia».
Por otro lado, su inteligencia y la experiencia adquirida le otorgaron un renombre por su forma de entrevistar con el que muchos no deseaban toparse. Era indiferente el tema o el personaje, Fallaci siempre estaba preparada para ello, entrevistó a muchas personalidades entre las que se destacaron: Mahatma Ghandi, Indira Gandhi, Martin Scorsese, Frank Sinatra, Yasser Arafat, Henry Kissinger, Golda Meir, Bob Kennedy, Sadam Hussein, el rey Husein I de Jordania, Vo Nguyen Giap, Pietro Nenni, Giulio Andreotti, Giorgio Amendola, el arzobispo Makarios, Nguyen Cao, Mohammad Reza Pahlavi, Walter Cronkite, Federico Fellini, Nguyen Van Thieu, Zulfikar Ali Bhutto, Deng Xiaoping, Willy Brandt, Sean Connery. En relación con los entrevistados de originarios de Oriente Medio siempre tuvo grandes confrontamientos sin ningún tipo de aspaviento, cuando entrevistó a Ruhollah Musavi Jomeiní líder de la Revolución Islámica Iraní se quitó el velo musulmán, al que socialmente están obligadas a usar las mujeres, y le tildó de «tirano», su entrevistado intentó más adelante catalogarla como “aquella mujer que no era un ejemplo a seguir”.
Un episodio que mostró una vez más su irreverente forma de percibir y relatar sus experiencias periodísticas fue cuando en España en el año 1967 tuvo un encuentro con los actuales ex reyes Juan Carlos I y Sofía cuando éstos eran príncipes monarcas y reveló su particular opinión. En primer lugar, escribió que “almorzar” con estos “había sido lo peor”, los calificó de “idiotas” de “estúpido matrimonio” que “estaban hecho a medida del dictador Francisco Franco”. “Son sus protegidos. Desde pequeño, Juan Carlos vivió bajo la sombra de Franco y es su robot obediente”. Con respecto a Sofía, la describe así: “Es simplemente la hija de aquella reina de Grecia que […] estaba en la Juventud Hitleriana y que hizo encarcelar a 50 000 ciudadanos griegos socialistas.”. Fallaci, no se contuvo, la revelación se pudo conocer a través de un compilatorio de 120 cartas de la periodista que lleva el título “La paura è un peccato” que en español se traduce como “Tener miedo es un pecado” fue escrito un 08 de enero de 1.967 y ha sido publicado por la editorial Rizzoli en el año 2.016.
Siempre en el centro de la polémica, para el año 2.001 cuando ocurrieron los atentados del 11 de septiembre, Fallaci, aún y cuando hacía años tomaba distancia de la sociedad americana y siempre se confesó como una “atea-cristiana” publicó dos artículos de opinión para el diario “Corriere della Sera”, uno de los medios de comunicación más leídos de Italia, en lo que mostraba su posición con respecto al suceso histórico, a la religión islámica y la forma en que Occidente “permitió” por decirlo de alguna forma que tuvieran lugar dichos atentados.
Fallaci criticó que los países occidentales no supiese defender su posición geo-estratégica lo largo de los años, todo lo contrario, opinaba que estaba en decadencia y “amenazada por el fundamentalismo islámico”, que había existido un creciente “migración islámica hacia Europa unida a decisiones discutibles”, en referencia también a los procesos migratorios especialmente en Italia. Para Fallaci el atentado de las torres gemelas “era un planificado intento del mundo islámico de islamizar Occidente, basado en las estructuras del Corán” incluso se atrevió a escribir que «Nuestro peor enemigo no es Bin Laden, es el Corán, el libro que nos ha intoxicado». Fallaci sostenía que el fanatismo islámico era igual que el nazismo, su libro “La rabia y el orgullo” editado en el año (2001), muestra los diferentes argumentos de su posición frente al suceso que marcó un antes y un después en la seguridad y en la geo-estrategia mundial.
A Oriana Fallaci, periodista, escritora, activista y corresponsal de guerra nunca se le escapó ningún tema del cual tratar, del cual opinar, de la cual argumentar. A partir de su irrupción en el mundo del periodismo este nunca fue el mismo, demostró que se podía preguntar, repreguntar e incomodar y servir de vehículo para la información y para la reflexión que es en gran parte el verdadero sentido social de un oficio vilipendiado durante muchos años y desde muchas estructuras. Lo que si quizás se le escapó fue el amor correspondido y como socialmente está concebido. De joven cuando apenas daba sus primeros pasos en las letras se enamoró perdidamente de un reconocido periodista casado, Alfredo Pierotti, quien nunca correspondió a sus sentimientos, tuvo la misma suerte en Vietnam con el corresponsal de guerra François Pelou. Por último, con quien si alcanzó tener una relación sentimental fue con Alexandros Panagulis, un activista y revolucionario que luchó en Grecia contra la Dictadura de los Coroneles.
Panagulis, perseguido, apresado y torturado por su posición política siempre contó con la incondicionalidad de Fallaci hasta su muerte el 01 mayo del año 1976 a causa de un accidente de tráfico; Fallaci siempre denunció el hecho como “un homicidio político”. Un año antes la irreverente escritora publicó el libro “Carta a un niño que nunca nació”, en donde relató su frustrada maternidad debido a que perdió un hijo fruto de su relación con Panagulis. Se tradujo en un nuevo éxito literario con la venta de cuatro millones y medio de libros en el mundo entero. No se le conoció otra pareja sentimental a partir de entonces. Murió un 15 de septiembre del año 2.006 a causa de un penoso cáncer de pulmón a los 77 años de edad. Incluso en el año 2005 se recogieron 75.000 firmas por petición del periódico “Libero” para que Fallaci se convirtiera en senadora vitalicia.
Escribió artículos, noticias, libros, fue guionista, activista, desde que se apasiono por las letras hasta el final de sus días, Fallaci es, y sino lo es, debería ser una cita obligada en las escuelas de comunicación social porque gracias a su profesionalidad y su carácter contestatario, irreverente, muchas veces tildado de insolente marcó un punto de inflexión en el modo de hacer periodismo, dejando un gran legado.
Algunas fuentes consultadas:
Gonzáles Enric, “La exagerada vida de Oriana Fallaci”. Publicado por el diario el País el 16 de septiembre de 2006. Consultado en julio de 2023.https://elpais.com/diario/2006/09/16/cultura/1158357603_850215.html
Sadurní, JM. “oriana fallaci, la primera corresponsal de guerra italiana”. Publicado por la Revista National Geographic. Actualizado el 27 de junio de 2023. Consultado en julio de 2023.https://historia.nationalgeographic.com.es/a/oriana-fallaci-primera-corresponsal-guerra-italiana_18106
Wikipedia. Oriana Fallaci. Publicado y editado por última vez el 25 de mayo de 2023. Consultado en julio de 2023. https://es.wikipedia.org/wiki/Oriana_Fallaci
